“Saber, hablar y hacer ciencias significa preguntarse acerca de los fenómenos, construir ideas científicas”

En una serie de entrevistas que iremos presentando, conoceremos a los conferencistas que tendrá esta tercera edición del Congreso Internacional de Enseñanza de las Ciencias Básicas. En este caso, le consultamos a la Dra. Celia Machado, quien es Bioquímica (UNR) y Doctora en Ciencias de la Educación con mención Didáctica de la Química, quien nos dio las siguientes apreciaciones.

¿Qué temas abordará en su presentación en el Congreso?

Mi presentación en el Congreso trata acerca de los retos y perspectivas de la enseñanza de las Ciencias Experimentales en América Latina. A raíz de mis trabajos de investigación y docencia en el país (en el interior de Argentina) y en otros países Latinoamericanos, me planteo la necesidad de construir una Didáctica de las Ciencias Experimentales sustentada en nuestros contextos regionales, tan amplios y tan diversos. Históricamente nos hemos nutrido de marcos teóricos muy valiosos y fructíferos provenientes del mundo anglosajón, que nos han dado a los investigadores no sólo una formación metodológica clara y potente sino que también hemos tomado líneas de investigación de punta en el mundo, las hicimos propias y allí desarrollamos nuestras investigaciones. Mi perspectiva se basa en la pregunta: ¿son esas líneas de investigación educativas prioritarias en América Latina? ¿Se adecuan a nuestros contextos, urgencias y condiciones? De ser así, ¿cómo ponerlas en valor para que sus hallazgos impacten en el aula más que en las publicaciones académicas?
Sobre estas perspectivas, los retos: promover el desarrollo de un conocimiento didáctico de los contenidos de Ciencias Básicas, experimentales, que respondan a las necesidades locales, en el contexto global.

¿Cómo ve la enseñanza de las Ciencias Básicas en nuestro país?

Nuestro país no es ajeno a lo que sucede en el resto del mundo en cuanto a las Ciencias Básicas: los jóvenes se alejan de su estudio, hay cada vez menos estudiantes matriculados en carreras científico-tecnológicas. Una de las razones por la que esto sucede (Informe Rocard, 2007) es la forma en que las Ciencias son enseñadas. Y con esto me refiero al modo de presentar el cuerpo de conocimientos que da sustento a las ciencias: enseñamos leyes, principios, ecuaciones, fórmulas, modelos de partículas y, finalmente, un experimento estereotipado que comprueba lo que dijimos en la “teoría”. La realidad es que eso no atrae el interés de nadie. Saber ciencias no significa recitar el ciclo de Krebs o conocer el segundo Principio de la Termodinámica. Saber ciencias, hablar ciencias y hacer ciencias significa preguntarse acerca de los fenómenos, construir ideas científicas, encontrar los conceptos que explican esas ideas. Analizar un fenómeno, reconocerlo, clasificarlo, describirlo, conjeturar acerca de las razones por las que eso ocurre. Por buscar un ejemplo más que cotidiano: cuando mojamos el pan con manteca en el café con leche, aparecen en la superficie unas gotas brillosas que antes no estaban, que si revuelvo o agito con la cuchara, no se mezclan con el resto del café con leche; pueden hacerse más pequeñas, pero siguen sin mezclarse. Uno supone que estaban en el pan, pero lo que está en el pan, es sólido y esto es líquido… y, además, ¡no se mezcla!
A partir del análisis y descripción de un fenómeno (sencillo, doméstico y cotidiano) como el que acabo de relatar, pueden enseñarse muchos conceptos que explican satisfactoriamente ese fenómeno. Lo más interesante es que nuestros estudiantes se sumarán con curiosidad, intentarán repetir el fenómeno, diseñarán nuevas formas de provocar el mismo fenómeno, se harán preguntas investigativas: ¿sucede lo mismo con café con leche frío?, ¿a qué temperatura comienzan a aparecer las “manchas brillosas”?, ¿de dónde provienen las “manchas brillosas?, ¿cómo puedo diseñar un experimento para poner en evidencia mis conjeturas?, ¿con qué conceptos puedo explicar esto que veo?
Con esto me refiero a que la enseñanza de las Ciencias Básicas, en nuestro país y en el resto del mundo, le ha quitado énfasis al fenómeno. Desvió la mirada del fenómeno que es, en definitiva, el evento que sitúa a los conceptos a ser enseñados.

¿Qué debería mejorar a partir de la enseñanza en los distintos niveles: inicial, primario, secundario, terciario y universitario?

Como venía anticipándolo, debería haber más experimentación. En todos los niveles educativos. Y, para ello, enfocar la formación de los docentes centrándose en la actividad experimental. Y sin que ello signifique tener a disposición laboratorios equipados con la súper tecnología. Me refiero a formar docentes que puedan interrogar los fenómenos cotidianos: construir un diagrama de fuerzas de una hamaca en movimiento, comprender y explicar por qué remonta un barrilete, entender y explicar la química de los cosméticos, los colorantes o la cocina… la diversidad biológica presente en el patio de la escuela. Me refiero a que los docentes de niveles inicial, primario y secundario construyan conocimientos científicos que les permitan ser versátiles en las aulas, sin perder vigilancia epistemológica.
En el nivel universitario, la mejora necesaria está en promover la formación de los docentes en didácticas específicas, que les permitan desempeñar una enseñanza científicamente diseñada. Es curioso porque, en los ámbitos académicos, la formación autodidacta no es tenida en cuenta (y estoy de acuerdo con que así sea). Sin embargo, la formación docente, es autodidacta. El estudiante experto que se convierte en docente novato, lo hace reproduciendo un modelo, como le funciona mejor, por lo que le parece… en definitiva, de manera autodidacta. Y eso dificulta trazar objetivos, seleccionar contenidos, jerarquizar metodologías y construir evaluaciones potentes coherentes con el perfil del profesional que egresará.
Pienso en una enseñanza de las Ciencias como eje de la educación formal no solo porque vengo de ese campo sino porque hoy, más que nunca, la ciencia y la tecnología son motores de desarrollo estratégico para los pueblos. No lo pienso desde una posición positivista sino desde la alfabetización científica para la toma de decisiones (a favor y en contra). La ciencia nos permite conocer los diferentes lenguajes, nos permite desarrollar pensamiento crítico, promover las inteligencias múltiples, analizar el arte con mayor cantidad de herramientas, conocer y describir el entorno, explicándolo. Pienso que para eso debemos formar a los docentes… Y porque la inconmensurabilidad del conocimiento nos permite ser más humildes. La ciencia, en definitiva, nos hace mejores personas.

¿Qué expectativas tiene para el Congreso?

Antes que nada, compartir con colegas información, momentos agradables y nuevas ideas. Aprender lo más que pueda. Volver a recorrer las calles de la hermosa Concordia y sentir la calidez de su gente que tan bien me hace sentir cada vez que estoy en esa ciudad.
Seguramente será un evento muy fructífero y exitoso.

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